Archivos por Etiqueta: mensajes

gunning down the romance…

25 oct

Últimamente, he tenido varios encontronazos (por no decir deslices) que me han hecho pensar. Demasiado. En uno de esos tantos y repetitivos momentos de duda, enojo, malos entendidos – sobretodo malos entendidos – un buen y cercano amigo me explicó la sutil pero escurridiza diferencia; aquella sutileza que si bien yo no podía definir, me hacía sentir, de alguna forma, algo triste (por no decir vacía):

“lo que yo veo es que ese wey te está ligando. Intentó conquistarte y en ese tiempo te sentías contenta. Pero ahora, te está ligando. Y hay una gran diferencia: conquistar implica a los sentimientos, mientras que ligar es como más enfocado a la atracción”.

Y que me pega como un rayo. Entonces entendí que yo prefiero la conquista al ligue. No es que el ligue esté mal: es siempre gratificante sentirse bella y deseada. Pero la conquista no sólo implica que se es deseada, sino que se es deseada en diversos niveles y por miles de formas. No es un deseo fugaz, sino un deseo proyectado hacia el futuro y hacia el bien. Así, se le desea el bien a la otra persona, se desea pasar tiempo con esta persona, se desea verla feliz, hacerla sonreír, ayudarla, protegerla, cuidarla… la conquista y el ligue persiguen fines completamente diferentes.

La conquista implica paciencia, cariño, entrega, sacrificio; es un proceso lento, de conocer al otro, de quererlo a pesar de sus defectos, de lograr que el otro vea lo que vemos en él (o ella). La conquista implica compromiso; el compromiso de no dejar de conquistar – de ganarnos – al otro en el tiempo. Es permanente; no es un jugueteo rápido ni un “flirteo” como el ligue.

La conquista nos hace sacar lo mejor que tenemos y no sólo eso, sino brindarlo al otro. Es emocionante, es un proceso de pequeñas batallas ganadas, de logros… Hoy en día, son pocos los hombres que se atreven a lanzarse a la conquista. Yo creo que por eso las relaciones no duran; es muy fácil salir con alguien tres o cuatro veces y empezar a ser novios. Y las cosas se van perdiendo: el romance, el interés, el conocer al otro, la entrega, la emoción de ir descubriendo cosas juntos… y las personas se aburren y las relaciones terminan. Eso sumado a que hoy en día hay pocos hombres que se toman la caballerosidad en serio. Alguna vez, saliendo con alguien, seguí el consejo de un amigo: si no te abre la puerta, no te bajes del coche hasta que lo haga. El cuate me abrió la puerta, pero se quejó de mí amargamente cuando habló con mi mejor amiga. ¡Lo hice abrirme la puerta! ¿Pueden creerlo?

Cuando estaba siendo conquistada me abría la puerta. Me llamaba todos los fines de semana. Me invitaba a comer. Todo eso es muy lindo y sí, las mujeres podemos abrir nuestras puertas, no nos morimos si no nos llaman y somos perfectamente capaces de comprar nuestra propia comida. Va mucho más allá: les da la oportunidad de ser protectores, de hacernos sentir especiales: de ser caballeros. Y a nosotras nos halaga. No es el que gasten. No es el que nos abran la puerta o nos compren regalos carísimos. Es que nos pongan atención. Que se fijen en qué cosas son las que nos gustan, las que nos molestan. Que estén ahí para escucharnos y ayudarnos. Eso es el verdadero romance.

El ligue, por el contrario, persigue el inmediato. Ve lo que puede obtener, lo que puede alcanzar. Se va por lo superficial (qué tan bien se ve la chica en cuestión con esa minifalda o el escote) y no busca profundizar ni crear un vínculo. El mensaje subtextual es “me gustas, pero no me interesa más de ti; podría no saber tu nombre y aún así besarte o llevarte a la cama”. Como dije antes, hasta cierto punto resulta reafirmante el saber que se puede despertar esa clase de deseo pero a la larga, no es suficiente para ninguno de los dos géneros.

Creo que la caballerosidad está muerta y creo que en parte las mujeres lo permitimos. No estoy pugnando ni pidiendo caballerosidad, sino conquista. Quiero saber que la persona con la que estoy me eligió porque vio en mí más que un escote. Y quiero que sepa que lo elegí porque ví en él más que lo que pudo comprarme o porque me abrió una puerta.

México es inocente!

4 may

Bueno, generalmente no hago esto del autopatrocinio, pero dado que las cosas se están poniendo densas en contra de 1. los chilangos que viajan a cualquier otro estado de la república y 2. los mexicanos en el extranjero, les científiques, mi equipo de trabajo escolar, ha decidido crear un blog donde se puede encontrar toda la información sobre la influenza y otras epidemias que han atacado a la humanidad, reportes de la discriminación e información útil para la comunidad latinoamericana.

Pero también queremos escuchar qué está pasando del otro lado, así que si tú eres mexicano o mexicana y vives en cualquier otra parte del mundo, comparte con nosotros a manera de video, audio, fotografía o texto, cómo están las cosas, qué tal te están tratando y si de verdad existe un alto nivel de discriminación en tu contra por ser mexicano. De igual forma, si quieres mandar un mensaje de paz, amor y chocolate a los mexicanos en el extranjero (o a los extranjeros para que no sean tan manchados), por favor, no te limites, y entra a:

http://mexicoinfluenzado.wordpress.com/espacio-publico/

Esto es muy importante para nosotros y tu contribución no sólo estaría ayudándonos en uno más de nuestros proyectos escolares, sino que además podría ayudar a frenar la discriminación, el cierre de fronteras y el contagio de la ignorancia, que es peor que cualquier enfermedad.

Pasa el link, visita nuestro pequeño blog y cuídate mucho.

Gracias!

lacajadepetri al servicio de la comunidad :D

Finales felices…

22 abr

Andaba de metiche en el blog de cierto personaje que tiene un alter ego femenino de mattel de esos hits random que haces en Internet y que te llevan a cosas igualmente random, cuando me encontré con esta frase:

“Todo termina bien siempre. Si no está bien, es porque no ha terminado” — E.

De lo más sabio que he leído. Lo elevaría a la categoría de gurú, si no fuera porque la cita original tenía una espantosa falta de ortografía.

juegos…

16 mar

Lo último que me faltaba: andarme por las ramas… Resulta que no entiendo a los hombres. Eso ya lo sabíamos y nos pasa a todas (o a la gran, GRAN mayoría) de las mujeres. No es ninguna novedad que intentamos ver en cada gesto, cada guiño, cada sonrisa, un mensaje cifrado. ¿Le gusto, no le gusto?

Llevo días preguntándome lo mismo. Recapitulemos: hubo coqueteo (ya lo estoy dudando, quizá soy tan torpe para las relaciones humanas que lo que yo ví como un claro indicio de atracción fue simple y llana cortesía); hubo incitación, hubieron muchas indirectas… luego hubo vacío, una visita forzadísima y un acercamiento electrónico de dudosas intenciones.

No tengo respuesta, como siempre. Lo único que tengo es la certeza de que no quiero, ni voy, ni pretendo, caer en el juego de siempre. Creí que ya podía manejarlo, pero me equivoqué. Me equivoqué porque en mi naturaleza está sentir celos cuando estoy insegura. Y estuve celosa dos segundos más de lo que me hubiera permitido en condiciones naturales estar.Y no una vez, sino varias. Así no me gusta jugar.

Porque yo soy más de la idea del juego limpio. Nada de dar picones. Varias veces me he dicho (y a mis amigas, aunque me queda claro que esas afirmaciones iban mucho más dirigidas a mí misma) que ya no estoy para juegos. Si quiere salir conmigo, es cuestión de decirlo, así, con todas sus letras. Nada de incitaciones porque resulta que ya no las leo. Andarme por las ramas, descifrando movimientos de un ser totalmente ajeno a mí, me cansa.

Así que o le cambia a la estrategia o esto se acaba. De cualquier forma, he decidido terminantemente que mejor me dejo de imaginar cosas y me dedico a recuperar la paz que tenía muy a bien conseguida hasta hace apenas unas cuántas semanas.

[Me gusta tener mi casa en la planicie, donde por más que llueva, truene o el viento sople, no le pasa nada...]

8cho, 7iete, 6eis, 5inco, 4uatro…

22 sep

En un estimado de 6 a 8 meses, mi aura rosa-azul-anaranjada se evaporará para siempre del reducido mundo de cuatro paredes y dos traumas que tan bien te conoces. Es cuestión de tiempo – esa cosa que nunca hemos visto pero que valoramos tanto – para que tenga lugar mi acto de desaparición. Será en un abrir y cerrar de ojos, con un poco de humo morado o rosa (para añadirle dramatismo) y quizá acompañado de un “abuuuuuuuuuuuuur!” que te dejará, único espectador, anonadado.

¿Por qué? Porque te lo prometí, y más que eso, porque te lo juré y yo sí que cumplo mis juramentos. Porque es la única falta, mentira, flaqueza, debilidad o lo que sea; la única y última que no estoy ni estaré nunca dispuesta a perdonarte, ni a ti ni a nadie. Nunca. Bajo ninguna circunstancia. Así que si llegaras a leer esto, alguna remota vez (una y sólo una de las infinitas posibilidades del polvo), quiero que te quede bien claro: a mí no me vuelves a ver la cara (literal y figuradamente).

Alguna vez dijo Borges que “la única venganza y el único perdón es el olvido”. Tú no sabes leer poesía y de poeta tienes lo que yo de rumbera. Pero concuerdo (y desvarío). No cabes ya en el recuerdo; sólo se les rinde homenaje a los muertos memorables, a los que verdaderamente dejan huella. Y tú habrás sido muchas cosas, pero no eres inolvidable. Tu huella desaparecerá en el humo rosa del tiempo. Entre las otras, las muchas otras posibilidades del polvo. Y como mi perdón es mucho regalo y muy pesado y muy valioso, mejor te olvido por venganza. Te omito por justicia.

A partir de este verso eres un muerto. Te lo había dicho, y te lo vuelvo a repetir: un muerto. “Mataste los recuerdos”, me dijiste mientras señalabas con el índice y hacías rabietas propias para tu edad y estampa. Porque siempre me quedaste, así, muy chiquito. En ambiciones, en ideas, en madurez; chiquito para amar, para hacerme sentir (nunca te lo dije, pero quererte fue el reto más grande de mi vida, porque no te quería y me costó el absoluto dominio de la voluntad quererte)… chiquito para sentirme entera. Porque yo maté los recuerdos, según tú. Pero tú mataste todo el cariño que me construí para ti. Los recuerdos, finalmente, son eso: fotogramas de un pasado que no dejará de ser pasado. Caduco. Viejo. Irrepetible.

Por eso te pedí lo que no cumpliste. Por eso te dije que mejor me guardaras en el pasado. Porque no volveré. Nunca. Porque a partir de ése instante; del instante de la decisión tomada por dolor, por venganza o por lo que usted quiera, diste el paso que no podrías, ni en un millón de ruegos ni con un millón de lágrimas, borrar. Porque hiciste precisamente lo imperdonable. Y ya me conoces, soy obstinada como pocas.

Y no es que quieras borrarlo. Yo sé que ni siquiera lo intentarás. Porque eres tibio. Porque no estás acostumbrado a luchar por nada. Porque te tomas la vida como va y ésa era la mejor oportunidad que tenías enfrente. Y no sabes qué alivio me da; así será mucho más fácil borrarme de tu mundo de reducidas cuatro paredes y dos traumas que te repites todas las mañanas.

Y de verdad espero que seas feliz. Lo espero y te lo deseo porque sé perfectamente que no lo eres ni lo serás. Porque sé de tus razones para haber hecho lo que hiciste. Porque eres muy cobarde para decirme que aún me sueñas, que aún te duele saberme perdida para siempre. Porque con la que estás no es, ni será, ni podría ser jamás la que yo soy. Nunca. Por más que lo intente; por más que lo intentes. Porque a diferencia tuya, yo sí soy inolvidable para ti. Y esa, pobre diablo, es la única verdad.

Así que ríete, paséate enfrente de mí con tu fingida felicidad. Que ambos sabemos que nada dura para siempre y ambos sabemos la verdad. Y ambos sabemos que me habré ido con el alba. Es cuestión de esperar.

———————————————–

Cierra los ojos. Contaré hasta diez y a la cuenta de diez, nada de esto habrá pasado jamás.

Así de fácil se da sepultura a los olvidables.

de petri, díselo en la cara…

9 jul

A veces llegan personas al blog por medio de buscadores. Una de las razones por las que me mudé para acá fue porque aquí me dicen qué buscan los que llegan a mi caja. Hoy, por ejemplo, encontré ésta:

“de petri díselo en la cara”

Y, curioso, ayer una vieja y sabia amiga que anda por tierras de lagartos me dijo algo similar.

Yo contesté que no. Que aún me falta voluntad.

Y esque ahorita no es el momento, y yo ahora sólo sé que tengo mucho sueño y mucho que pensar.

Pero curioso, muy curioso, cómo la vida te avienta a veces mensajes tan directos, así, a la cara.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.