Archivos por Etiqueta: la última noche del mundo

ahora sí… la última noche del mundo.

7 sep

Lo he dicho antes. Yo no creo que los científicos quieran/puedan acabar con el mundo como muchos medios se empeñan en hacernos creer. Pero como no soy una de ellos y como una de las cosas que he aprendido en mis escasos años sobre la Tierra es que siempre hay que contemplar las posibilidades y que todo puede pasar, me complazco en presentarles, ahora sí:

¡LA ÚLTIMA NOCHE DEL MUNDO!

Debut y despedida: miércoles 10 de septiembre del 2008.

En aras de (intentar) encontrar los verdaderos principios rectores del Universo, unos malvados científicos de todas partes del orbe, instalados en Ginebra, pondrán en marcha el más caro y más grande experimento científico de todos los tiempos: el terrible Colisionador de Hadrones ( aaaah ).

Poniendo en riesgo a toda la humanidad al jugar con los principios rectores de todo, estos temerarios científicos podrían generar un agujero negro que nos devoraría a todos, causando un verdadero caos universal.

¿Alguien tendrá la capacidad para salvarnos?

Este ¿espectáculo? podrá ser presenciado en cualquier parte del mundo, a la misma hora. Mejor aún, será un espectáculo del que todos seremos protagonistas (quihúbole performance, happenings y todas esas corrientes disque novedosas de puesta en escena).

Si tomamos lo anterior como hecho y no como probabilidad, nos queda un estimado de tres días en la Tierra. Algunos de nosotros (la gran mayoría) los desperdiciaremos en la rutina casa-trabajo-escuela-casa, quizá por incredulidad, indiferencia o mera falta de información. Pero quiero imaginar que la histeria colectiva haga de las suyas y nos alcance a todos. Y entonces estarán los héroes: los que en un arranque de razón o de locura nos hagan recuperar las esperanzas a todos los demás: los hombres grises y contemplativos que querrán comprar tiempo cuando ya sea demasiado tarde.

¿Quen será héroe y quién mero espectador?

No lo sé. Lo que sí sé es que me gustaría ver algunos de estos actos heróicos si no soy presa de la histeria de las masas:

  • El metro lleno de hombres parados y mujeres y niños sentados.
  • Las calles de la ciudad sin un gramo de basura.
  • La gente en las calles abrazándose sin importar sus diferencias.
  • Las personas diciendo lo que verdaderamente sienten/quieren/piensan. Aunque sea por que será la última vez que lo puedan hacer.
  • Las familias unidas.
  • Los hermanos siendo verdaderamente fraternales.
  • Las personas dejando de lado sus viejos rencores y compartiendo la sal y el vino con completos extraños.
  • Un ambiente de fiesta; que se respire un “qué bueno ha sido haber vivido; qué bueno ha sido haberte conocido” y la gente disfrutando cada segundo de los pocos que les quedan.

Y si la locura me alcanza, lo que haría:

  • Comerme un litro de helado.
  • Bailar bajo la lluvia.
  • Cantar hasta quedarme sin voz.
  • Ir a mi lugar favorito y quedarme viendo a la gente, las calles, el cielo…
  • Caminar descalza en el pasto.
  • Regalaría todo lo que tenga y que pueda hacerle feliz los últimos segundos de vida a alguien más.
  • Daría un último beso.
  • Y le diría a las personas que quiero cuánto las quiero, una última vez… antes de convertirme en polvo de estrellas.

¿Y tú… qué harías y sobretodo, con quién pasarías la última noche del mundo?

Porque tal vez y sólo tal vez…

La entrada es libre.

—–

En otras noticias, otros científicos encontraron agua en Marte, recién.

TOIIIIIIIIIIIING!

Y tú, ¿con quién pasarías la última noche del mundo? – II

2 jul

¿Seremos capaces de destruir el Universo?

Eso si sería lindo; de verdad que la haríamos buena esta vez. Imaginen la escena: un grupo de científicos reunidos en Ginebra, construyendo una máquina capaz de destruir ya no digamos la Tierra, sino a todo el Universo conocido y todas las infinitas posibilidades que éste alberga.

¡Qué forma tan original de acabar con lo más hermoso que existe! Bueno. Estoy siendo subjetiva. Esque a mí me encanta el Universo y todo lo que está relacionado con la Astrofísica. Pero eso es harina de otro costal. En realidad, yo no creo que el CERN vaya a acabar con el Universo con su Gran Colisionador de Hadrones. Pero me gustaría pensar, por un instante, que ellos (y yo, pequeña ingenua) nos equivocamos.

Entonces están los científicos de todas partes del mundo (sí, también hay un mexicano chambeando por allá) a un paso de hacer que las partículas aceleren y colisionen para encontrar el bosón de Higgs (llamada coloquialmente – y nótese la casi poética ironía – la partícula de Dios) cuando de pronto… wham!!! Una de las siguientes posibilidades deja de ser posibilidad:

1. se crea un agujero negro estable

2. se crea una cosa tipo “la mancha voraz” o el yoghurt ése de la película “the thing” que andru tanto menciona… osea, se crea materia exótica supermasiva tan estable como la materia ordinaria.

3. se crean monopolos magnéticos que pudieran catalizar el decaimiento del protón (seee.)

4. se crea la transición a un estado de vacío cuántico.

(gracias Wikipedia por la valiosa información)

Claro que ninguno de los que estamos involucrados en este monólogo sabemos nada sobre agujeros negros ni protones ni de vacíos cuánticos. Pero cualquiera de las posibilidades anteriores suena aterradora, ¿no?

Pues hay científicos y otros mirones que creen que es posible. Dos de ellos, de hecho, demandaron al CERN por atreverse a poner en riesgo la integridad del Universo. Pero es verdad. Hay quienes piensan que el CERN está jugando con el destino de todo lo que existe.

Por su parte, Stephen Hawking, el experto en agujeros negros (al menos, teóricamente) predice que los agujeros negros se evaporarán, gracias a un efecto denominado Radiación de Hawking. Pero, de nuevo, son sólo teorías.

Así que técnicamente, la ciencia nos dice que no va a pasar nada. Pero la ciencia también nos dice que, si llegara a pasar algo, sería un algo muy pero muy feo. Tan feo, que acabaría con el propio Universo. Claro que, como lo dije en el post anterior, sería un algo feo que ni siquiera notaríamos. En un instante, todo lo que conocemos, todo lo que amamos, lo que odiamos, lo que queremos, lo que planeamos… todo el dinero que salvamos en nuestras cuentas bancarias y los secretos que ocultamos a los demás; las angustias que pasamos día a día, nuestros sueños, los deseos que tenemos, las palabras que nunca dijimos, el plan de mañana, la comida en el refri, mi mascota, ese perfume que guardamos para ocasiones especiales, las calificaciones que sacamos en la universidad, las caras de nuestros padres, nuestros recuerdos; las cosas que nos guardamos, la persona a la que amamos, nuestra ropa favorita, nuestras rolas favoritas, nuestros momentos favoritos… todo, absolutamente todo, será (si bien nos va) polvo estelar.

La que escribe será polvo estelar. Este blog será polvo estelar. Tú, el que lees, serás polvo estelar. Muchos dirán “oh, el Apocalipsis”. Otros pensarán que finalmente, todo lo anterior acaba el día en que mueres. Algunos otros creerán que sus vidas son insignificantes y que no vale la pena hacer nada porque, finalmente, cualquier día puede ser el último día.

Y eso, eso es precisamente a lo que quiero llegar: cualquier día… no, mejor (y para efectos de estética literaria) cualquier noche puede ser la última noche del mundo. Ya sea porque los científicos en Ginebra se equivocaron o porque era tu hora incierta de morir o simplemente porque sí, cualquier noche puede ser tu última noche del mundo. ¿No es aterrador?

Ahora bien, todos los que venimos al mundo nos la jugamos de alguna forma porque, como antes dije, nadie sabe la fecha exacta de su muerte. ¿Pero qué pasaría si la supieras? ¿Qué pasaría si tuvieras la certeza de que hoy es tu última noche sobre la Tierra? Para empezar, no estarías leyendo las quizá no tan desatinadas cosas que por mi mente pasan. Harías de estas últimas 12 horas (en la situación ideal de que te enteraras al principio de la noche y no a la una de la mañana) las mejores horas de tus… ¿20, 30, 50? años de vida. Una vida resumida en una noche; en la suma de minutos que componen la última noche de tu mundo.

No quiero ser melodramática. Es sólo que a veces damos la vida por sentado. Se nos olvida que el futuro es, precisamente, hoy. Que mañana empieza hoy. Que si queremos a alguien lo queremos hoy. Que si vamos a luchar por nuestros sueños o vamos a ser felices debe y debería ser hoy. Porque nadie pero nadie tiene garantizado el mañana.

Por cierto, las pruebas del Gran Colisionador de Hadrones comienzan en agosto, si no me equivoco.

¿Cuánto tiempo más vas a postergar tu vida?

Para cerrar esto, antes de que parezca una sesión de optimistas, me permito preguntarte, una vez más, estimado lector de la caja… ¿con quién pasarías la última noche del mundo?

——-

Ésta es una campaña de La Caja de Petri porque nadie, absolutamente nadie, desperdicie su vida antes de que caiga el cometa.

Y tú, ¿con quién pasarías la última noche del mundo? – I

25 jun

“…seize the day or die regretting the time you lost…” – Seize the Day. Avenged Sevenfold.

La canción da vueltas por mi cabeza. Resuena todo el santo día. Seize the day or die regretting the time you lost. Parece que no hay más alternativas.

Como yo lo veo es sencillo: en la vida tienes de [inserte número] sopas, y ya tú sabes si te comes la de coditos, la de pasta o prefieres un caldo tlalpeño. O si no comes. Para mí, ésa es la peor opción: quedarte con hambre… de hacer, de escuchar, de sentir o de decir algo.

Yo soy muy tragona. Tengo hambre de aprender, de vivir, de enseñar; de compartir. Sobretodo, de compartir. Creo que una vida para uno mismo es lo peor. Ese “encerrarnos en nuestros corazones” me da flojera. La vida es para sentirla, para gritarla, para contarla al que quiera escucharla. Por eso me chocan los caminos de senderos que se bifurcan. Yo sí creo que se puede ser feliz acompañado, tomando al otro de la mano y no como muchos piensan, “compartiendo soledades”.

Al cuestionarme sobre el caso del Gran Colisionador de Hadrones y estos dos cuates (prometo llegar a un punto y ahondar más en el tema) que creen firmemente que se abrirá un agujero negro lo suficientemente denso como para chuparnos el alma a todos en un parpadeo (y contrario a lo que predice el experto en hoyos negros, Stephen Hawking, quien cree firmemente que se evaporarán), me entraron muchos temas a la cabeza. ¿Y esque por qué diablos tiene que pasar algo realmente fuerte, lifechanging y que no tenga reversa para que el hombre sea verdaderamente auténtico? No lo sé.

Si se abre un hoyo negro lo suficientemente denso para chuparnos hasta el tuétano, ni cuenta nos vamos a dar. ¿Pero qué tal que tuviéramos unas horas más? ¿Qué tal que tuviéramos una noche entera antes de la certeza del fin del mundo?

Muchas películas lo ilustran: gente robando, llorando, buscando a sus “seres queridos”-aquellos a los que dañaron y con los que nunca pudieron abrirse por completo- para pedirles perdón; para decirles “te quiero”. Yo tengo otra versión en mi cabeza (cómo me gustaría que pudieran ver dentro de mi cabeza): noche constelada, silencio abrumador y todos, absolutamente todos, pensando: ésta, ésta es la última noche del mundo.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.