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Desde el bestiario… II

20 ene

Atención. La Caja de Petri, en su inefable compromiso con la ciencia y la monstruosidad, les trae a sus siempre apreciables ±6 lectores una pesadilla compartida, seguramente, por muchos durante la infancia… la última de las criaturas monstruosas del pasado: El Güiri Güiri.

Ayer por la noche, Tequila se comió alrededor de un kilo de tortillas (¿por qué?, no lo sé; yo no estaba). Riéndome con mis hermanos sobre lo ridículamente obesa que se veía la pobre perrita, les dije que si la sometíamos a dieta nos terminaría por comer a todos, empezando por mi hermano dada la forma en la que Tequila se queda mirándolo horas. Le dije que un día despertaríamos y encontraríamos sólo sus huesos en su cuarto, porque el hambre de Tequila es ancestral. 

Lo anterior me remitió -qué extraña es la mente humana- a un episodio del famosísimo programa del comediante mexicano Andrés Bustamante, en el cuál aparece una “señora” devorada por una horda de pollos asesinos: uno de los episodios más terroríficos que recuerdo de mi infancia.

Resultó que mi hermano tenía también una vaga noción del tema (no así mi hermana, que por entonces era muy pequeña) y decidió emprender la búsqueda de tan aterradora transmisión, con rotundo éxito.

Sin más preámabulo, la H.H. sociedad científica de La Caja de Petri se complace, desde el bestiario, en traerles al Cus Cus y los Pollos Asesinos.

Disfruten:

 

1992 (o más atrás)

5 ene

Gracias a la dandy por la inspiración indirecta.

Son las 6:45 a.m. y sólo hay obscuridad. Hace frío. Son vacaciones. Es 5 de enero: uno de los días más largos de todo el año. Ya casi vienen los reyes y mis hermanos y yo no podemos esperar. El 6 de enero es mucho más largo: no podemos dormir y nos pueden dar las 12 de la noche y nosotros tres hablando bajito y escuchando por si arriba se oyen camellos o elefantes.  Pero aún no. Me levanto, tomo todas las cobijas que puedo y le digo a mi hermano que me siga. Él hace lo mismo.

Ella no. Mi hermanita es un león y sigue dormida. Ella casi nunca juega, porque es muy pequeña y porque nos gusta molestarla. Al asomarnos, nos damos cuenta de todos los peligros que tenemos que atravesar antes de llegar a nuestro objetivo: la cocina. La sala está obscura y el pasillo también. Puede que haya enemigos. Puede que al final del pasillo se abra la puerta y entonces todo estará perdido…

Pero no. Llegamos a la cocina. Hay que conseguir provisiones antes de montar el campamento. De las infinitas posibilidades de frascos y cajas encontramos justo lo que necesitamos: una barra de chocolate abuelita. La tomamos con la esperanza de que nadie note su desaparición y nos arrastramos de regreso a la sala, donde están las cobijas. Montamos un campamento fantasma y prendemos la televisión y esperamos… esperamos a que despierte el león (le decimos así por cómo se enoja y porque tiene el cabello chino y esponjado, como una melena) y el juego cambie, o despierten nuestros padres y se pregunten qué rayos hacemos acampando en medio de la sala.

Mientras, vemos el Pájaro Loco y comemos chocolate y el mundo se detiene y no hay nada, absolutamente nada, que nos pueda molestar.

Estamos en casa.

PDF…

8 abr
Me lleva el diablo. Mi escritorio está, literal, atascado de aplicaciones que baja mi hermano con constancia y frenesí:

*mp3 to ipod audio converter
*crear archivo PDF
*transformar archivo PDF en…
*mp3 to ipod audio book converter…

Hoy quise abrir un PDF que hice en la escuela (una tarea de diseño) para ver los cambios que sugirió el profesor. No pude. Resulta que mi compu (una PC) simplemente no lee PDF. El programa que lo lee no está instalado (toiiiiing!).

Ante cosas como estas… sólo queda maldecir.

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