Atención. La Caja de Petri, en su inefable compromiso con la ciencia y la monstruosidad, les trae a sus siempre apreciables ±6 lectores una pesadilla compartida, seguramente, por muchos durante la infancia… la última de las criaturas monstruosas del pasado: El Güiri Güiri.
Ayer por la noche, Tequila se comió alrededor de un kilo de tortillas (¿por qué?, no lo sé; yo no estaba). Riéndome con mis hermanos sobre lo ridículamente obesa que se veía la pobre perrita, les dije que si la sometíamos a dieta nos terminaría por comer a todos, empezando por mi hermano dada la forma en la que Tequila se queda mirándolo horas. Le dije que un día despertaríamos y encontraríamos sólo sus huesos en su cuarto, porque el hambre de Tequila es ancestral.
Lo anterior me remitió -qué extraña es la mente humana- a un episodio del famosísimo programa del comediante mexicano Andrés Bustamante, en el cuál aparece una “señora” devorada por una horda de pollos asesinos: uno de los episodios más terroríficos que recuerdo de mi infancia.
Resultó que mi hermano tenía también una vaga noción del tema (no así mi hermana, que por entonces era muy pequeña) y decidió emprender la búsqueda de tan aterradora transmisión, con rotundo éxito.
Sin más preámabulo, la H.H. sociedad científica de La Caja de Petri se complace, desde el bestiario, en traerles al Cus Cus y los Pollos Asesinos.
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