Llevamos una semana encerrados. Al principio fue un “yeah, no habrá escuela ni exámenes ni tareas”. Pero ya no resulta divertido, sobretodo cuando al salir (al súper o al banco, que en mi caso es lo más lejos que me atrevo a ir) lo único que ves son ojos asustados en caras semi-cubiertas por tela azul o blanca. No me quejo porque yo estoy igual; soy sólo un par de ojos observando el miedo en la ciudad.
En esta semana:
- Me ha invadido la pereza, por lo que no he podido lograr nada productivo.
- Me ha estado seduciendo la gripa; de repente, la garganta adolorida o un estornudo ocasional con todo el poder para ponerme a temblar… temblar de paranoia.
- Ningún libro me ha atrapado lo suficiente como para quedarme.
- He visto algunas buenas películas, pero mucha más mala tele.
- Me sé todos los noticieros.
- Me he llenado de helado y dulces.
- Extraño mucho el mundo exterior, especialmente el aire….
- Dejé de fumar temporalmente, lo que quiere decir que volveré a fumar cuando todo vuelva a la normalidad.
- Me enamoré de tres personas, en mi mente, en dos días. Contemplando el “qué tal sí…” en mi cabeza mientras veía el techo de mi habitación. Con uno podía ver películas y ser una geek encerrada cual osa, mientras que con otro me la pasaba en la fiesta, conociendo personas y riendo sin control. Con el tercero no les digo
- Ninguno es para mí en la vida real; la mezcla de los tres sería perfecta.
- Disque empecé a hacer ejercicio, más por ocio que por convicción. Eso y porque falta como mes y medio para la graduación.
- Hoy es día del niño. El año pasado me quejaba de un congreso. Este año, se lleva las palmas la pandemia. Feliz Día del Niño, mis críos

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