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cuarentena… (día del niño II)

30 abr

Llevamos una semana encerrados. Al principio fue un “yeah, no habrá escuela ni exámenes ni tareas”. Pero ya no resulta divertido, sobretodo cuando al salir (al súper o al banco, que en mi caso es lo más lejos que me atrevo a ir) lo único que ves son ojos asustados en caras semi-cubiertas por tela azul o blanca. No me quejo porque yo estoy igual;  soy sólo un par de ojos observando el miedo en la ciudad.

En esta semana:

  • Me ha invadido la pereza, por lo que no he podido lograr nada productivo.
  • Me ha estado seduciendo la gripa; de repente, la garganta adolorida o un estornudo ocasional con todo el poder para ponerme a temblar… temblar de paranoia.
  • Ningún libro me ha atrapado lo suficiente como para quedarme.
  • He visto algunas buenas películas, pero mucha más mala tele.
  • Me sé todos los noticieros.
  • Me he llenado de helado y dulces.
  • Extraño mucho el mundo exterior, especialmente el aire….
  • Dejé de fumar temporalmente, lo que quiere decir que volveré a fumar cuando todo vuelva a la normalidad.
  • Me enamoré de tres personas, en mi mente, en dos días. Contemplando el “qué tal sí…” en mi cabeza mientras veía el techo de mi habitación. Con uno podía ver películas y ser una geek encerrada cual osa, mientras que con otro me la pasaba en la fiesta, conociendo personas y riendo sin control. Con el tercero no les digo :P
  • Ninguno es para mí en la vida real; la mezcla de los tres sería perfecta.
  • Disque empecé a hacer ejercicio, más por ocio que por convicción. Eso y porque falta como mes y medio para la graduación.
  • Hoy es día del niño. El año pasado me quejaba de un congreso. Este año, se lleva las palmas la pandemia. Feliz Día del Niño, mis críos :D

esa banda hiper-lame de la que -neta- no volveremos a escuchar – III

27 mar

Ayer jueves, Los Magnum esa banda lame de la que no volveremos a hablar… tuvo una presentación en el Bulldog Café. Como soy bien fan como está a la vuelta de mi escuela, no me podía perder el toquín por nada. Además, tocarían algunas otras bandas y entre ellas, María Daniela y su Sonido Laser

Los Magnum esa banda lame de la que no volveremos a hablar…tocaron bien como siempre, aunque la voz se atascó un poco en una que otra rola, pero son gajes del oficio. El lugar estaba medianamente vacío, pero no fue ningún problema y nos la pasamos muy bien… y curioso, porque las niñas no fueron (cuando fueron precisamente ellas las que primero confirmaron su asistencia) y dos de mis amigos, a quienes llamaré por sus apodos científiques (para no quemarlos), El Astró-pomo y El Dr. Mocho, (quienes habían dicho que no irían) decidieron lanzarse al Bull.

Entre tragos, risas y nacadas, transcurrió la presentación de María Daniela… mis primos emprendieron la retirada y yo decidí quedarme un rato más, porque me la estaba pasando de maravilla. De la nada, como siempre, se les ocurrió a los muchachos ir a topar a María Daniela al camerino – casual – y pues después de hacerle la chillona al de la puerta y mentirle sobre nuestra procedencia (en otras palabras, hacerle creer que veníamos de un medio acreditado y verdadero), nos colamos al VIP room, con bastantes tragos encima; y no sólo eso, sino que logramos que María Daniela nos diera una entrevista para RadioMixcoac (whaaaaaaaaaaaaat?!?!)

No contaré las desventuras de después del toquín ni todas las cosas extrañas y sospechosas que nos ocurrieron, pero les dejo a cambio la “entrevista” con María Daniela… una verdadera sinvergüenzada, desde la Caja de Petri.

María Daniela en el Bulldog  – > descarga la entrevista aquí

50 bucks…

22 mar

Quizá sea una exageración de mi parte. Quizá sólo fue el impacto normal que este tipo de situaciones generan en la gente-y más aún, cuando de la primera vez se trata.

Me asaltaron, por primera vez, el jueves en la noche. Dos tipos, con pistola y todo el rollo. No quiero contar en la caja, una vez más, cómo fue todo el show. El punto es que me quitaron cincuenta pesos de todas las chunches que traía (léase el teófilo, el celular, la cartera con credenciales y tarjetas, etc.). Me resistí y me salió bien, pero no estoy orgullosa. Se pudieron llevar mi vida o la de alguien más, dado que para mi ¿buena? suerte, iba en el camión y no caminando sola por la calle.

Lo raro es que lo grueso vino después; es decir, al día siguiente, ya digiriendo todo lo que había pasado. Porque, como siempre que estoy metida en líos, me vuelvo práctica y analítica y racional y helada. En el momento del asalto lo único que pensé fue en cómo hacerle para que estos tipos se llevaran lo menos posible y se fueran más rápido. Pero al día siguiente me sentía insegura y no sólo insegura, sino que además asustada de ir sola por la ciudad con mis cosas. Y no sólo eso, sino que me tuve que regresar mucho más temprano y con mi mamá a mi casa, porque no pude decidir si era buena idea pasar por el lugar del asalto o no, por temor a volverlos a encontrar.

Todo el día me prometí no dejarme “secuestrar en mi cabeza” y seguir mi vida normal; esto es, no dejar de oír música en mis largos trayectos casa-escuela ni dejar de salir con mis amigos ni de hacer mis cosas. Pero tampoco pude dejar de contemplar las infinitas posiblidades que pudieron (y que por milagro no sucedieron) suceder: que los tipos estuvieran drogados o que el arma fuera de verdad (porque, aunque la ví, no sabría decir si era real o de juguete); que le hubieran disparado a alguien o que me hubieran disparado a mí.

Que me hubieran disparado a mí, y yo no estaría aquí, contando esto, evidentemente. Que me hubieran disparado a escasos ¿dos? meses de terminar la carrera por la que he trabajado tanto.  Que jamás me hubiera vuelto a enamorar; que jamás pudiera decidir si quiero tener hijos y cuántos y con quién. Sin ver grandes logros, vivir grandes acontecimientos o bien, conocer la India.

O dicho de otro modo, mi único “amor” hubiera quedado en esa historia que no querría repetir jamás; mi último logro hubiera sido, quizá, algún examen en el que me fue medianamente bien.  Mi último gran proyecto inconcluso, acabar la carrera… en fin, son consideraciones que todos me dicen que mejor no me haga y que dé gracias de que todo hubiera sido un llano susto, pero que siendo quien y como soy, no puedo dejar de hacerme.

Me acuerdo que en el forcejeo por quedarme la mochila, pensé en el libro que estoy leyendo (el cuál traigo dentro de la mochila) y que, curioso, también se dedica un poco a contemplar las infinitas posibilidades del polvo y no sólo eso, sino a tratar de encontrarle un sentido a todo lo que vemos y vivimos.

Tiene una cita que me encanta.

“¿Qué podemos hacer tú y yo para aceptar que la vida sea tan breve?”

Creo que nada.

Toronja…

12 dic

Ayer iba yo sentada en el camioncito a vuelta de rueda, ya de regreso de la oficina a encontrarme con mi madre para que me llevara a mi casa… recorriendo la avenida por la que paso todos los días, pero de ida (y no de regreso, como esta vez que iba de la oficina a casa), cuando me asaltó de la nada el nombre de una calle:

TORONJA

Y no sé si seré muy boba o qué, pero el sólo hecho de que una calle se llame como un cítrico redondo y grande, relativamente torpe en referencia a los demás cítricos, dibujó una sonrisa como de escuincla de cinco años en mi cara.

Pero eso no fue todo: estaba perdida y más que eso, estaba extasiada y engolosinada con el nombre de la calle cuando otras calles con otros nombres llamaron mi atención:

GUANÁBANA (no me gustan, pero la palabra me agrada)

MANZANA

MEMBRILLO

PIÑA

NUECES

(mi favorita)

Nombres de calles, todos. Calles consecutivas que formaban una verdadera ensalada en medio de nuestra querida ciudad de la furia.

No pude dejar (ni puedo aún a la luz del recuerdo) de sonreir como si hubiera descubierto la máxima verdad de la vida.

:D

esta semana no va a ser normal…

17 oct

…porque, para empezar, este post debí publicarlo en lunes y no en viernes, que es el día en que oficialmente cierro la semana. Pero eso debería darles una idea de cómo estuvo mi semana:

LUNES: cumple de Aranda y la unidad de Andru

Pero bueno, el lunes estaba una servidora en la oficina, trabajando muy duro como un esclavo para que me paguen dinero (quetzales, como quedó estipulado con I…), cuando me habla la queridísima mancha herself:

“goei, ¿qué harás, paso por ti a la oficina y compramos el pastel de Aranda?”

“seee… la dirección es…”

(o algo similar)

Y es así como empezó la aventura.

Resulta que el andru (a.k.a. manchis, mancha, etc.) dejó estacionada su unidad -el manchamóvil- en Av. Río San Joaquín, sin saber, incauta muchacha (yo tampoco tenía ni la más pálida idea, más incauta muchacha) que la grúa se lleva los carros de las avenidas. Eso sí, había muchos otros carros estacionados, pero la grúa se llevó el de mi amiga. No tardamos ni cinco minutos y cuando fuímos a la mencionada avenida… no car. TOING!

Así que nos lanzamos corriendo a preguntar si la grúa se había llevado el carro, parar un taxi y pedirle que nos llevara al corralón más cercano, donde probablemente se llevarían al manchamóvil. Llegamos al corralón donde se nos indicó que el coche iba a ser transladado a otro corralón, esta vez en las Armas…

Como la mamá de andru no debía saber nada sin que nosotras intentáramos arreglar el incidente primero, tuvimos que recurrir a la ayuda de varias instancias, recursos, amistades y hasta de la bondad de los extraños.

El recorrido, en términos más o menos simples:

  • Corralón 1: remitidas al Corralón 2
  • Del Corralón 1 al metro Polanco, a esperar un tsuru que nos diera dinero para la multa, patrocinado por una tía de andru, benefactora de la causa.
  • Del metro Polanco al metro Camarones, donde tomamos un taxi que nos llevara al Corralón 2.
  • Después de un buen rato en el taxi, el cuál se internó hasta el fondo de sabrá-dios-qué-colonia y el cuál, dicho sea de paso, casi nos avienta porque ya no podía pasar, llegamos al Corralón 2, donde nos dimos cuenta de que para sacar el coche necesitábamos la factura del mismo, a nombre de Andrea y no de su mamá…
  • Así que andru, hábilmente dijo a la oficial que su mamá estaba en el hospital y que por eso no podía ir. Pero aún así faltaban los papeles, por lo que…
  • Del Corralón 2 a Periférico, rumbo a casa de andru. Claro que, para salir de la colonia que albergaba al Corralón 2 en sus entrañas, nos hicimos de un completo extraño que nos dio aventón. ¿Por qué no?
  • De Periférico a Palo Solo, en Huixquilucan, Estado de México, donde vive mi queridísima andru. Sin un peso y en transporte público de toda índole (nomás nos faltó la mula). Tuvimos que decirle la verdad a la Bonnie (mamá de la mancha).
  • Al fin, a casa de andru, donde comimos en friega y esperamos a que llegara la mamá de andru para ir por el coche al Corralón 2, que cerraba a las seis de la tarde. Ah sí, y para que nos regañara (a su hija más, obvio, pero yo también sentí el regaño sobre mi espalda).
  • De casa de andru al Corralón 2… not. Para acabarla, andru dejó las llaves del coche en su casa…
  • De casa de andru a la UP… justo a tiempo para tomar una hora de clase de Paloma y la clase de Campañas…

(próximamente el video y la infografía)

Así, llegamos a la UP, exhaustas, fatigadas, hambrientas, cansadas y listas para felicitar a Aranda… con la conclusión de que nos urge, como grupo de amigos, una limpia.

MARTES: PRIMER DÍA ASLEEP

No fui a clases porque me quedé pasando cintas de 8mm en la chamba… pero me habló A… para ver si salíamos o algo. Me dió mucho para pensar.

MIÉRCOLES: SIN NOVEDADES EN EL FRENTE.

Pero H…, el orate (y otro de mis amigos) decidió que yo sería la “nueva vanessa” y que, por tanto, abusaría psicológica y emocionalmente de mí. Pero como todo se regresa, Ramón, un compañero de una generación arriba y ahora online buddy, se le ocurrió que sería un buen detalle hacerle algunas modificaciones al facebook de héctor, donde puso en duda sus preferencias sexuales. Maestro.

Ah, también cancelé el envío del ipod hasta mi casa, porque mi mamá fue a la tienda departamental donde lo compré y me dijo que para ventas por Internet no había en existencia, pero que en la tienda tienen millones. The fiends.

JUEVES: SEGUNDO DÍA ASLEEP Y EL IPOD

No fui a la escuela porque me quedé dormida otra vez. Llegué a la conclusión de que las “happy pills” me agotan. Me siento mental, física y emocionalmente agotada. Pero sin ansiedad ni miedos irracionales. Unas cosas por otras. Así que me levanté (tarde) y me lancé a comprar mi ipod. Luego fui a trabajar. No puedo creer que haya vivido todo este tiempo sin esta maravilla de la tecnología.

VIERNES: NO IRÉ A LA ESCUELA (OTRA VEZ) Y AQUÍ ESTOY

En el trabajo. Escribiendo al fin en el blog. Viendo si el día pinta para otra aventura (Ramón, eres el diablo) o de plano me voy a mi casa a dormir. A ver qué pasa…

the six-year break…

6 oct

¿Podría ser?

Aún no lo sé. No voy a mentir. La sola posibilidad me aterra. Pero también sería la prueba irrefutable que he buscado durante toda mi vida; la prueba indisoluble de que todo está escrito.

¿Por qué?

Pues verán, hace alrededor de ¿seis, cinco, cuatro? años estaba perdida… qué digo perdida, ciegamente enamorada de A… Tanto, que el día que descubrí que estaba enamorada de él descubrí que el aire tiene sabor y textura y que realmente estaba viva. Pero las cosas no salieron como yo quería y nos distanciamos. Y ahora, tantos años después, me doy cuenta de que ninguno de los dos estaba listo para el otro. Quizá nunca lo estemos. Yo no me siento ni remotamente preparada.

También por ese tiempo mi hermana, quien entonces sería un retoño de alrededor de 14 años, agarró una baraja de Tarot (ya saben que en mi casa se les dan ese tipo de souvenirs de otras culturas y otros tiempos – la Edad Media, por ejemplo) y un poco jugando, me leyó la suerte. Y me dijo que yo me casaría con él (cosa que me resultaba y me resulta aún imposible… pero más entonces por las circunstancias en las que nuestros caminos se bifurcaron).

Y la vida siguió su curso. Y yo entré a la universidad, y poco a poco me olvidé de él y me volví a enamorar un par de veces… y no volví a saber de él hasta febrero, que Boris se fue a E.U. y coincidimos en su despedida. Pero por entonces los dos teníamos compromisos. Luego en junio, los dos solteros, buscando adaptarnos a esa extraña y nueva palabra. Y ahora, el viernes, en broma, diciendo que nos vamos a casar (y que todo este tiempo fue una especie de break que los dos nos tomamos para vivir otras cosas más o menos afortunadas).

Yo no recordaba, el viernes, lo de las predicciones de mi hermana. No lo recordaba y no habría tenido por qué recordarlo hasta que los dos dijimos, al mismo tiempo y con las mismas palabras:

“Odié Cien años de Soledad

Y sentí un escalofrío tan terrible… que no sé qué pensar.

“i took my chance on a beautiful stranger…

29 jul

…i have a taste for danger…”

Hoy tuve un día de esos, como dice mi prima, “novelescos“. Resulta que fui a una empresa en Palmas a meter una factura, como a las 12 de la mañana. Yo soy muy desubicada y me pierdo por la ciudad, así que tardé un poco en dar con el camión que me dejaba en dicha compañía. Me subí y a las dos paradas se sube un chico que me pareció particularmente atractivo (ni alto ni bajo, fachoso, de cabello castaño claro, lentes obscuros, nariz pequeña y en sí, de buen ver). El chico le preguntó al chofer si ese camión iba a Auditorio y se pasó justo donde yo estaba.

Después de unos minutos me logré sentar. Saqué un libro y me puse a leer, sintiendo la mirada de aquél apuesto desconocido. Casual, me pregunta: “¿disculpa, amiga, sabes si este camión me deja en el Hard Rock?”. Le respondí que sí. Hacía calor, así que intenté abrir la ventana del transporte y no lo logré. El extraño me dijo que no se podía, que él ya lo había intentado.

Corte A, el apuesto desconocido recibe dos llamadas. Responde que tal vez no logre entregar a tiempo las facturas (risa interna, también iba a resolver asuntos de dinero). No sé cómo, me empezó a hacer la plática. Que se llama J…, que tiene 31 años, que si yo tengo 20 (haha favor que me hace), que si es asistente de producción, que si es músico (“tenía que ser”, me dije, “siempre me tocan los músicos”); que si nos vamos a tomar un café cuando regrese. Le digo que no, que tengo cosas que hacer. Me dice que será después. De beautiful stranger a prince charming , en una parada, se despide. Me hizo el día.

Lo de las facturas con retraso. Pero me encontré a mi querida A… en su oficina y le conté sobre el beautiful stranger. Me dice que le hable. ”No, qué tal si es un stalker”, le digo. “Llévalo a un lugar público. Total, no pasa nada”. Me convence. Le marco, coqueta: “¿aún está en pie lo del café?”. Se sorprende, pero me dice que sí. Nos vemos en el H…, en el lobby.

Llego al lugar donde, incidentalmente, llegó el mismísimo Presidente de la República a la mismísima hora. Miles de “guarros” poblaban el recinto. Prince charming aparece, me invita a tomar un café en el hotel. Nos sentamos y, en menos de lo que canta un gallo… de prince charming a charmed toad.

Decepción: el tipo no para de hablar… de sí mismo. Hace chistes por demás tontos de los que sólo él se ríe. Me quedo petrificada. I took my chance on a beautiful stranger… for nothing.

Lo bueno es que el incauto tenía que trabajar y el café duró menos de una hora. No se portó abusivo ni grosero ni nada por el estilo y sí me subió un poco el ego con uno que otro “qué guapa” clásico. Nos despedimos con un “fue un gusto conocerte, nos estamos viendo” y esta princesa se fue de regreso a su castillo…

Y no, no tuve miedo. Y sí, quizá fue una idea un poco… arriesgada de mi parte. Pero sólo besando sapos* aparece el verdadero prince charming, ¿o no?

Y como dice S… “rockéale… rockéale” :P

*just for the record, no lo besé. Más vale aclarar antes de que se malinterprete lo antes escrito:P
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