Aún no estoy segura de poder hacer un recuento de mi año. Esta es, más bien, una breve introducción a algunas de las cosas que me marcaron en 2010, tales como el haber perdido un trabajo por una irresponsabilidad, el haber encontrado un mejor trabajo (al menos, desde la perspectiva económica y la sensación de que ahora sí estoy trabajando en un verdadero medio de comunicación) y el “broche de oro” que sigo asimilando: la pérdida de un ser querido.
El 2010 se llevó más que “amistades”, trabajos y muchos sueños: se llevó a mi preciosa Daika.
Quienes me conocen entenderán el profundo dolor que me causa el haber perdido a mi pequeñita, peluda y blanca, quien se fue el 28 de diciembre de 2010.
No creo que exista nada ni nadie en la Tierra que pueda ocupar tu lugar, y todas mis esperanzas se centran en volvernos a ver muy pero muy pronto.
El 2010 ha sido, por mucho, el peor año de mi vida.
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Heeeeey! te mando un fueeerte abrazo!