Casandra rediviva…
Junio 30, 2008
Cuando Casandra nació, no lo hizo sola. Su mamá dio a luz a dos hermosos gemelos, que eran su adoración. Así, Casandra tenía a un doble en Heleno, su hermano. Y no sólo por el parecido físico, sino por un don compartido.
Cuenta la leyenda que cuando Hécabe-madre de los gemelos-dio a luz, su esposo Príamo organizó una gran fiesta en el templo de Apolo. Caída la noche, Hécabe dejó a los bebés en su habitación, en dos cunas idénticas. Cuando los felices padres fueron a ver a sus hijos, su horror fue mucho porque encontraron a dos serpientes idénticas lamiéndoles los ojos, la boca, los oídos, la nariz y las manos – órganos de los sentidos – para purificarlos. Así, tanto Casandra como Heleno obtuvieron un don: el don de la profecía.
A pesar de ser gemelos, el don se manifestó de forma distinta en los hermanos. Casandra tenía sueños proféticos, mientras que Heleno predecía el futuro por medio de las artes adivinatorias. Cuenta la leyenda que Apolo se enamoró perdidamente de la joven Casandra, pero que ésta lo desdeñó, por lo que Apolo le escupió en la boca y la maldijo retirándole el don de la persuasión, por lo que lo que salía de la boca de Casandra no era creído por nadie.
Así, Casandra vivía llena de frustración porque nadie le creía nada. Se dice que ella predijo la caída de Troya en varias ocasiones, pero por supuesto, nadie la escuchó.
A veces soy Casandra. No sé si sea intuición o un agudo poder de observación, pero de que sé qué va a pasar, sé qué va a pasar. Sobretodo, con la gente. Mil veces les he dicho a mis amigos “X no te conviene… está jugando contigo por esto o por lo otro… Y va a reaccionar de tal o cuál forma…” y todos dicen “¿crees?, ¿estás segura?, ¿por qué lo dices?…” , pero nadie me toma en serio. Y traz. Termina por pasar. Todo lo que les digo pasa. Es desgastante y muy frustrante. Supongo que así se sentía la propia Casandra.
“Z… quiere contigo. Deberías ponerle un alto; marcarle un límite”. Por supuesto, no me creyó. “Es mi amiga. Sería la última persona…”
Hace unos días supe que no es su amiga. Que quiere con él. Que él no se la esperaba [toiiiiiiiiiiiiing! pero si yooooo se lo dijeeeeeee!!!!!!!] ¿Cómo me enteré? Me lo dijo la intuición. Eso y que ella no parece ser muy brillante… ni ella, ni su ex.
No me creyó. Como siempre. Como todos. Quizá me equivoqué de profesión. Debí ser adivina. O psicóloga. Ni hablar, que es muy tarde para dejar de ser comunicadora.
“¿Don o maldición?”, me pregunto a veces. Maldición. Esta vez, sólo esta vez, hubiera preferido estar equivocada.
Entry Filed under: de las siempre complicadas y retorcidas relaciones huma, ironías. Etiquetas: ironías, mitos.

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